Me siento frente a la computadora y la miro fijamente a los ojos, mejor dicho a su ojo, a ese ojo rectangular que refleja la luz del techo y me molesta, también refleja mi cara sobre un fondo gris luminoso. Ella también me observa, pasiva, serena, expectante; me es fiel y espera que yo haga algo, un movimiento con el mousse, accione el teclado, le dicte algo; la invite a ser mi cómplice de lo que pretendo hacer.

Tenemos un buen romance con la compu, nos conocemos desde hace muchos años, trece y siete meses para ser exactos. ¡Claro, mucho ha cambiado!, por entonces hablábamos en D.O.S., sus reflejos eran más lentos, su memoria muchÃsimo menor a la actual..., como sucede con los niños, sus vidas son nuevas y a medida que avanzan crecen, en vivencias, en experiencias, y también en memoria.

Cuando nos conocimos era algo muy especial, sorprendente, enigmática, impredecible; pero fueron pasando los dÃas y nos fuimos entendiendo, con tropiezos, ¡seguro!, pero.....¿quién no los tiene cuando avanza en una relación? Yo la idealizaba, era perfecta, los errores eran sólo mÃos, y trataba constantemente de remediarlos. Cuando comencé a descubrir los suyos, traté de disimularlos, o de acreditármelos a mi por mi falta de conocimientos....¡Es que para mi era perfecta!, ¡casi mágica!

Nos conocimos por razones de trabajo, necesitaba aumentar mi eficiencia y no querÃa relegar posiciones en el campo laboral.
Nos presentó Alicia, una amiga, nos veÃamos una vez por semana, con el tiempo sentÃamos el deseo de estar más en contacto, creció una necesidad del uno con el otro; y desde entonces no nos hemos alejado.

Me observa, sabe si sufro o estoy alegre, me simplifica todo lo que necesito, me ayuda, me aconseja, me distrae; me relaciona con más amigos, me muestra el mundo...¡Me mantiene comunicado!

Llevamos más de trece años juntos, me cambió mucho, mejoró dÃa tras dÃa, tuvo una eficiente adaptación al curso de la vida con sus adelantos tecnológicos y necesidades, tanto económicas como sociales. Yo trato de seguir sus pasos, pero muchas veces me supera; aunque no hemos generado una competencia entre ambos. Respeto su intimidad, no pretendo más de los que nos une, que es esta comunión de necesidades laborales, sentimientos, deseos de vencer cualquier vestigio de soledad.
Me observa..., y yo a ella..., sabe que guardo lindos recuerdos y conoce mi necesidad de afecto...., comienzo a acariciar sus teclas, deslizo mi mano derecha hacia el mousse, la miro de frente y me sonrÃe, es que también encierra lindos recuerdos en su memoria...., nos entendemos perfectamente; yo escribo y recrea mis pensamientos; somos el uno para el otro; como si bailáramos, giramos, giramos, volvemos a girar....es un vals....son sueños....escribo y me responde...nos amamos.

Atrás quedan los malos recuerdos, los cortes de energÃa eléctrica que nos separó algunas veces. Las saturaciones que la llevó a responderme “No se puede mostrar la páginaâ€..., todos problemas ajenos a ella que también ha sufrido por eso, ¡y los virus....!, ¡cuántas veces se vio atacada por los virus y me miraba suplicante!, ....ahà estaba yo para cuidarla, para hacerla tratar por un profesional...., para que nada ni nadie nos separe.

Hoy sabemos que podemos convivir, que sabemos superar cada momento crÃtico que se nos interponga.... Llevo escrito 37 lÃneas, la acaricio, se deja acariciar, me sonrÃe..., guardo en mi carpeta, le doy un beso y le digo que la amo..., me sonrÃe, no la apago, no quiero que duerma...., siempre la dejo encendida, como encendido está mi corazón....
Lindo amor che, por lo menos no le han salido cuernos en estos años.
Original trabajo amigo Luis, tienes madera para escribir un libro de cuentos, anÃmate hermano que te lo digo de veras, has diagramado muy bien tu post.
Cuando te vaya a visitar el próximo año, vas a tener que prestármela alguna vez, no te preocupes que todo queda entre amigos.
Un abrazo
Tribi